Baterías vs supercondensadores, ¿qué almacena más energía?

Batería eléctrica

En la carrera hacia una energía y transporte más limpio, sostenible y eficiente, la mejora de elementos como las baterías y supercondensadores es una pieza clave. Y es que la energía eléctrica es difícil de almacenar.

De forma simplificada se podría decir que las baterías almacenan energía a través de procesos químicos y los supercondensadores mediante procesos físicos. En el mismo espacio, las primeras pueden acumular mucha más cantidad de energía, los segundos se cargan y descargan mucho más rápido y pueden hacerlo muchas más veces. Entonces, ¿son sistemas rivales o juegan en el mismo equipo?

La batería es un acumulador eléctrico que libera energía almacenada y que, en la actualidad, se enfrenta a retos como aumentar la capacidad de almacenamiento y la velocidad de carga.

Los supercondensadores, por su parte, son también dispositivos de almacenamiento de energía eléctrica. Entre sus ventajas destaca el que pueden ser cargados y descargados en apenas segundos, frente a los mayores tiempos de carga y descarga de las baterías. Por ello, en aplicaciones donde la potencia juega un papel importante se han consolidado como una alternativa a las baterías. También pueden proporcionar corrientes de carga altas, tienen un mayor número de ciclos de vida y cuentan con menos elementos tóxicos. El mayor ‘pero’ es que su capacidad de almacenar energía es muy limitada (20-30 veces menos) y son más caros por cantidad de energía almacenada que sus homólogas las baterías.

Sistemas no reñidos entre sí

Sus diferencias, en realidad, convierten a baterías y supercondensadores en sistemas complementarios, en lugar de rivales. Las baterías pueden proporcionar autonomía, mientras que los supercondensadores pueden ser de utilidad para cubrir picos de potencia.

En el Laboratorio de Electrificación del Transporte del Centro de Tecnología Repsol no escasean las líneas de trabajo en las que se investiga ambos sistemas para crear productos más seguros, duraderos y eficaces.

Un ejemplo de ello es la investigación del potencial del grafeno debido a sus múltiples propiedades, como es la de mejorar las prestaciones de los supercondensadores y baterías, pudiendo incrementar su energía y potencia. Con este objetivo nació el proyecto SAVE, ganador de la primera convocatoria del programa Inspîre. Los resultados que se están obteniendo son prometedores.

En la segunda edición de Inspîre, se siguió investigando en el terreno de las baterías con la puesta en marcha del proyecto BAFO, que trabaja en la creación de baterías de flujo con posibilidad de recarga mecánica y por ello más rápida.