¿Cuándo y por qué cambiar una sonda lambda?

Laboratorio de Motores

Si conduces un coche de gasolina, tal vez sepas que su interior esconde un sensor que vigila el correcto funcionamiento del motor y cómo se comporta la mezcla de aire y  gasolina. Es una herramienta pequeñita, pero fundamental. Sonda lambda es un término que se escucha en el Centro de Tecnología Repsol, donde se estudia incansablemente cómo mejorar el comportamiento de las gasolinas o la resistencia de los motores a la auto-inflamación, en una apuesta por mejorar la eficiencia y la sostenibilidad del parque automovilístico.

En el Laboratorio de Motores utilizamos a diario la sonda lambda para medir parámetros de la combustión en motores de gasolina. Además, instalamos otros muchos sensores que nos proporcionan grandes cantidades de información sobre cómo está funcionando una nueva formulación de combustible. En tu vehículo, no es necesario instalar todos esos sensores, pero hay uno, la sonda lambda, que es esencial.

Puede que sea la primera vez que escuches este término, por eso, en primer lugar, empecemos por explicar al detalle qué es: la herramienta ideal para reducir el consumo, pero también para minimizar las emisiones de gases contaminantes, facilitando el cumplimiento de las normativas medioambientales. La sonda lambda es el sensor instalado en el escape del motor que mide los gases emitidos. Se ocupa de que la mezcla de aire y combustible cumpla lo que se denomina ‘relación estequiométrica’, es decir, que en un motor de gasolina entren 14,7 gramos de aire por cada gramo de combustible para que la combustión sea perfecta.

Presente en todos los vehículos de gasolina, es un elemento fundamental para que las emisiones no se disparen y el propulsor funcione perfectamente. Si entra menos aire al motor, éste no quemará todo el combustible y expulsará por el escape hollín y monóxido de carbono. Si entrase más aire o menos gasolina, la combustión no será la ideal y el motor podría fallar y pararse por falta de combustible.

Si tienes un coche de gasolina lo más probable es que, dependiendo del tipo de vehículo y del año de construcción, éste lleve una o dos sondas lambda -una antes del catalizador o sonda de regulación y otra después, la sonda de diagnóstico-. Las últimas normativas exigen colocar una segunda sonda lambda después del catalizador para verificar su eficacia.

Pero, ¿cuáles son los síntomas que indican que la sonda lambda está fallando?

Si una sonda lambda está defectuosa esto supondrá una descompensación de la mezcla aire-combustible del motor. Hay varios indicios que señalan la necesidad de cambiarla:

Pieza motorEl motor da tirones y la marcha deja de ser silenciosa.

– Falta potencia en la aceleración.

– Aumenta el consumo de combustible.

– El coche expulsa humo negro.

– Surgen daños y averías en el catalizador.

– No se aprueba la inspección de los gases de escape (aumentan los desechos contaminantes).

– Se enciende la luz de fallo de gestión del motor y a veces la propia centralita del vehículo entra en modo de seguridad y reduce las prestaciones del motor para evitar problemas mayores.

Consejos de mantenimiento

Aunque este tipo de sondas tienen una vida útil de hasta 160.000 km (cuando no se ven afectadas por un mal funcionamiento del motor), lo cierto es están expuestas a altas temperaturas y vibraciones, lo cual conlleva la posibilidad de envejecimiento y desgaste (los restos incombustibles que provocan ciertos fallos de encendido e incluso el aceite pueden contaminar la sonda y las fugas de escape la deterioran, por poner algunos ejemplos).

Por ello, se recomienda revisar su funcionamiento cada 30.000 kilómetros o cada vez que se realice una inspección de los gases de escape. Además, para garantizar su máxima vida útil es imprescindible realizar un mantenimiento concienzudo del motor (bujías, inyectores, caudalímetro y filtros). Hay que tener en cuenta que en ocasiones la sonda puede indicar un fallo, avisando de que los valores de la mezcla de combustible no son correctos, y en realidad nos está indicando que lo que no marcha bien es algo en nuestro motor.

Para estar seguros del fallo, hay que detectarlo mediante una herramienta de diagnóstico de fabricante que se conecta al vehículo en un centro o taller profesional, ya que es imprescindible tener en cuenta los datos técnicos de cada fabricante. Allí podrán indicarnos si su estado es correcto, si hay desgaste o si el fallo se debe a otras causas.