El uso del hidrógeno en el transporte, cada vez más cerca

POST-WEO
La presencia de hidrógeno en la Tierra es muy abundante, se encuentra unido al oxígeno formando agua, o al carbono formando compuestos orgánicos. Por tanto, no es un combustible que pueda tomarse directamente de la naturaleza, sino que es un vector energético y se tiene que “fabricar”. Por esta razón y por el dificultoso sistema de almacenamiento que requiere, su precio es elevado, siendo esta la principal barrera que está frenando su desarrollo.

Desde el blog de Innovación Tecnológica venimos informándote puntualmente de todos los avances tecnológicos relacionados con el suministro de energía para el transporte. Fruto de nuestra labor de investigación, desde el Centro de Tecnología Repsol trabajamos para conseguir que estas tecnologías sean más eficientes y sostenibles desde todos los niveles: social, medioambiental y económico.

Es cierto que algunas de estas tecnologías están más desarrolladas que otras, pero todas tienen su hueco y sabemos que son necesarias. Una de ellas es el hidrógeno. El grado de penetración de esta tecnología como combustible para el transporte es aún muy escaso, pero en el medio y largo plazo se prevé como una alternativa para su uso en el transporte por su mayor eficiencia. De hecho, el hidrógeno es uno de los pocos portadores de energía que pueden ofrecer emisiones casi nulas cuando se usa en vehículos eléctricos con pila de combustible.

El consumo de un vehículo de pila de combustible es similar al de un vehículo eléctrico de batería, en torno a 30 kWh/100 km, equivalente al consumo de hidrógeno de 0,9 kg/100 km y tiene una autonomía de entre 550 y 600 kilómetros, según la Agencia Internacional de Energía. Además, los vehículos de pila de combustible alimentados con hidrógeno únicamente emiten vapor de agua, lo que supone grandes ventajas medioambientales.

En Europa se está apostando por su implantación. La Directiva Europea sobre Combustibles Alternativos recoge la creación de puntos de repostaje para el suministro de hidrógeno para el transporte por carretera. Se estima que la penetración del vehículo eléctrico de pila de combustible se situará en un 2,8% en 2025 y entre un 5‐50% de la totalidad del parque automovilístico en 2050.

España también está a favor de su desarrollo. La Estrategia de Impulso de Vehículos con Energías Alternativas (VEA) en España 2014-2020, prevé alcanzar un parque total cercano a los 2.800 vehículos de hidrógeno en 2020 y ampliar hasta 15 –actualmente hay cuatro- el número de punto de suministro.

Tecnologías más avanzadas

Como acabamos de comentar, existen otras energías para el transporte que, en los últimos años, han mejorado considerablemente. En el caso del vehículo eléctrico, el estado actual de la tecnología, el aumento de los puntos de recarga y la mayor autonomía que presentan las baterías son algunas de las razones que están favoreciendo su implantación en todo el mundo. En España existe un parque de cerca de 10.000 vehículos de los cuales un 25% son turismos y furgonetas, un 45% motocicletas y el 30% restante cuadriciclos y otro tipo de vehículos.

El despliegue de vehículos que funcionan con AutoGas también es una realidad. De hecho, en Europa ya circulan más de diez millones de vehículos y 21 millones en todo el mundo. La tecnología empleada está muy desarrollada y ahora mismo este tipo de combustible se puede utilizar no solo en turismos, sino también en furgonetas, autobuses, carretillas elevadoras, karts o embarcaciones de recreo. Repsol cuenta con la mayor red de puntos de repostaje de AutoGas, apostando por esta tecnología que supone un ahorro para el conductor en el coste de carburante y mejora la calidad del aire, además de ser un combustible eficiente y limpio.