El viaje del gas: desde el subsuelo hasta tu casa

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Etano, propano, butano, pentano y, principalmente, metano. Estos gases que se formaron hace millones de años, debido a la acumulación bajo tierra de restos vegetales y orgánicos en condiciones de falta de oxígeno y altas temperaturas, forman lo que conocemos como gas natural.

A pesar de que durante años fue considerado un combustible de “segunda”, actualmente vive una edad dorada, tanto por su combustión limpia y sus bajas emisiones de CO2 como por sus múltiples usos. Hablamos de una fuente de energía fundamental para hogares, empresas y sector industrial que no sólo sirve para que tengamos calefacción, agua caliente y electricidad. También sirve de combustible para automoción y se emplea para fabricar polímeros o fertilizantes.

Upstream: exploración y producción

Pero, ¿qué proceso convierte a estos gases en energía útil? El viaje comienza con una de las partes más complejas: la exploración. En el Centro de Tecnología Repsol desarrollamos diversas herramientas de alta tecnología que nos ayudan a determinar dónde hay nuevos yacimientos, con petróleo y/o gas, y a conocer en qué cantidad y en qué condiciones se encuentran. Este proceso nos ofrece las claves para desarrollar un plan de producción en función de las características del yacimiento.

Una vez se ha localizado el yacimiento y se ha comprobado su viabilidad, comienza la segunda fase: la extracción o producción. Para extraer el gas (o petróleo) que se encuentra en el yacimiento se emplean técnicas de perforación siguiendo los más altos estándares de seguridad. Estas dos fases y todos los procesos que conllevan se conocen como upstream.

Midstream: licuefacción y transporte

A partir de aquí, comienzan las actividades del sector midstream, que abarca todos los procesos para llevar el gas desde su origen hasta su destino, lo que a menudo implica recorrer miles de kilómetros.

Este viaje puede realizarse a través de gasoductos subterráneos, con el gas manteniendo su estado gaseoso, o a bordo de barcos metaneros, donde el gas se transporta en forma de gas natural licuado (GNL). Esta segunda opción implica un proceso de licuefacción en el punto de origen que se lleva a cabo bajando la temperatura del gas hasta 160 grados bajo cero, lo que reduce el volumen del gas hasta 600 veces.

Donwstream: regasificación, distribución y transformación

El gas que llega a través de los gasoductos entra directamente a la red de transporte, previo paso por las estaciones de compresión, que elevan la presión del gas para maximizar la capacidad de transporte de los tubos.

Sin embargo, el GNL necesita volver a su estado gaseoso. Las encargadas de hacerlo son las plantas de regasificación, que descargan el gas natural licuado desde los barcos y lo devuelven a su estado natural a través del sistema de vaporización que aumenta su temperatura.

Posteriormente se introduce el gas en la red de transporte de alta presión, a su vez conectada con las redes de distribución de presión inferior a 16 bar que son la que traen el gas natural hasta nuestros hogares y negocios. En este proceso tienen un papel fundamental las estaciones de regulación y medida, que además de reducir la presión miden el gas entregado.

Todo este largo viaje hace posible que tengamos en casa gas para calefacción o para cocinar, permite que vehículos circulen y posibilita procesos industriales como el metalúrgico, la fabricación de plásticos, la cocción de cerámicas o la producción de fertilizantes, entre otros.