El viaje del petróleo: desde el yacimiento hasta tu coche

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El petróleo hace un largo viaje desde el yacimiento hasta, por ejemplo, llenar el depósito de nuestro coche en forma de gasolina. Te proponemos un paseo por la historia de este combustible, desde su origen hasta su consumo. Un viaje que comenzó hace millones de años.

El petróleo se formó a partir de restos de seres vivos (plancton y algas mayoritariamente) que quedaron depositados en los fondos marinos. Factores naturales como el paso del tiempo, el calor, las fuertes presiones y la ausencia de oxígeno, hicieron que esta materia orgánica se descompusiera poco a poco, formando esa sustancia oleosa que hoy conocemos como petróleo. El crudo quedó alojado a gran profundidad en el subsuelo, impregnando rocas porosas que forman los yacimientos.

Tiempo después (en realidad, millones de años después de su formación) el ser humano le empezó a encontrar diferentes utilidades: como combustible, incluso como materia prima de un sinfín de productos derivados. Y entonces empezó a extraerlo.

¿Cómo? Todo empieza en la fase de prospección, en la que se analiza el subsuelo mediante estudios sísmicos para saber si hay hidrocarburos en una zona concreta, un proceso que puede durar entre 7 y 13 años. Gracias al empleo de nuevas metodologías desarrolladas en el Centro de Tecnología Repsol como Sherlock, que permite estudiar las rocas en profundidad, podemos localizar hidrocarburos en zonas de aguas profundas o de geología compleja.

Una vez analizadas las muestras, si los resultados son los esperados, damos el siguiente paso: la producción del petróleo. En esta fase centramos nuestros esfuerzos en obtener el máximo rendimiento de los yacimientos de forma eficiente y responsable, minimizando el impacto ambiental (por ejemplo construyendo infraestructuras verticales) y garantizando la máxima seguridad en los procesos. Por ejemplo, gracias al sistema HEADS, una tecnología pionera a nivel mundial, desarrollada en el Centro de Tecnología Repsol, es posible detectar fugas de hidrocarburos en el mar con un tiempo de respuesta inferior a dos minutos.

Transporte, refino y comercialización

Una vez fuera del yacimiento, el crudo es transportado por medio de oleoductos o buques petroleros hasta las refinerías, donde, mediante un proceso de destilación, se separan las distintas fracciones para transformarlo en productos de mayor calidad y valor añadido. En esta fase intervienen infinidad de procesos físicos y químicos que dan lugar a productos que usamos en nuestra vida diaria, por ejemplo propano, butano o gasóleo.

Pero no todos los productos que salen de las refinerías son combustibles destinados a medios de transporte o a calentar nuestras casas. También se obtienen otras materias primas para diferentes usos, así como productos intermedios (para fabricar pinturas, adhesivos, recubrimientos…) y finales. De hecho, una vez transformado, el crudo es la base de un gran número de productos de uso cotidiano que nos facilitan la vida. Hablamos de productos tan diferentes y necesarios como detergentes, cosméticos, neumáticos, cubiertas para invernaderos, piezas de juguetes y espumas para asientos y colchones. Incluso materiales para crear suelas de zapatos adaptadas a las necesidades de los corredores o las prendas textiles más innovadoras, gracias los grandes adelantos que se han realizado en el mundo de las microfibras.