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Cómo mejorar los motores del equipo Repsol Honda en un banco de pruebas
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Los propios investigadores del Centro de Tecnología Repsol definen el lugar donde se monitorizan los motores como una UVI. La razón es que los propulsores entran en una sala especial en donde se colocan en soportes específicos. Allí se les empiezan a colocar sensores por todos lados para conocer al detalle sus regímenes de giro, la temperatura, la presión o el consumo. No sólo ponen en práctica estas técnicas con los motores de calle con la “excusa” de mejorar los combustibles, sino que también examinan al detalle los motores de las motos de competición del equipo Repsol Honda de MotoGP.

La instrumentación de control con la que se “forra” a un motor en el Laboratorio de Motores es crítica para el desarrollo de productos, y debe ser extraordinariamente precisa y fiable. Sobre todo porque los sensores deben medir variables como el consumo de aire y combustible, las emisiones, las vibraciones, y aspectos como la potencia, temperatura, presión o régimen de giro.

Todo ello es importante además para desarrollar combustibles de calle. Es fundamental conocer cómo se comportan los motores de las marcas de coches para formular cada vez mejores gasolinas o gasóil que se adapten a ellos. Pero es mucho más decisivo si cabe para los motores de competición. Sin estas pruebas, ¿hubiera podido Repsol desarrollar la gasolina con la que logró Casey Stoner la victoria número 100 del equipo Repsol el pasado domingo en Motorland?

Cada motor requiere de entre 20 y 40 sensores diferentes para medir con precisión y durante varias veces aquello que se quiere estudiar. Son fundamentales temas como las vibraciones o el consumo de combustible, un asunto en el que los equipos ponen mucho énfasis. Otras variables esenciales son la presión del aceite o los gases de escape. Para los coches de calle es importante conocer las emisiones de CO2, CO, partículas y óxidos de nitrógeno.

Al final, todas las pruebas tienen un fin: asegurar que el motor funciona en condiciones seguras. Luego, tanto para competición como para motores de calle hay estudios específicos de combustibles y lubricantes. Para los primeros, hay pruebas que miden la diferencia de potencia y consumo del motor. Por eso, gracias a estos ensayos Repsol diseña combustibles más eficientes, que reducen el consumo y mejoran la potencia. Si se quieren estudiar lubricantes, se miden las pérdidas mecánicas, la manera en que se reduce el consumo o la manera en que se desgastan las piezas mecánicas.

Estos ensayos son la única manera de optimizar el conjunto motor-gasolina-lubricante en una competición como el Mundial de velocidad de MotoGP. Cada año se desarrollan para el equipo Repsol Honda productos a medida. El año pasado, Marc Márquez ganó el Mundial con productos desarrollados especialmente para él gracias a la ayuda de sensores en el motor de su moto que diseccionaron su funcionamiento. Y este año, con una mejora de la gasolina y del lubricante, Stoner lleva el mismo camino, como demostró ayer en Motorland.

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