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¿Cómo se fabrica la gasolina en una refinería?
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La ecuación parece sencilla. Si tenemos una refinería, unas unidades de destilación y un lugar para mezclar, el resultado más probable será gasolina de calidad. Pero todo es más complicado de lo que en principio parece. Hay que cumplir estrictas normas europeas de fabricación de carburantes y analizar componentes y diferentes corrientes de refinería hasta dar con la fórmula adecuada. Así se llega a las gasolinas con varios índices de octano, 95 y 98. Pero, ¿quieres conocer un poco más cómo se fabrica la gasolina en una refinería?

A grandes rasgos, la gasolina está compuesta de hidrocarburos (compuesto químico formado por carbono e hidrógeno) de 5 a 11 átomos de carbono. Está constituida por diferentes corrientes de refinería, que se combinan en lo que se conoce como la mezcla o blending de gasolina. Dicha mezcla tiene que cumplir una serie de especificaciones que están reguladas según la norma europea EN 228. Algunas de las propiedades más importantes son el índice de octano, la densidad, la presión de vapor o la curva de destilación, que al final van a marcar cómo se comporta la gasolina en el motor.

Para que la gasolina final cumpla todos estos requisitos se puede variar la cantidad de cada corriente de refinería en la mezcla de la que hablábamos. Por ejemplo, una corriente muy ligera se podrá introducir en un contenido limitado para que la mezcla cumpla con la presión de vapor máxima.

En el post de hoy explicaremos aquellas corrientes más ligeras que parten de la columna de destilación atmosférica que ya hemos comentado recientemente en este blog. Esa columna forma parte de la refinería, un gran puzle en el que cada pieza cumple una función para obtener al final todos los productos con la máxima calidad.

La fracción líquida más ligera obtenida en la destilación del petróleo, se denomina nafta de destilación directa. Esta nafta tiene un índice de octano bajo y no llega al índice de 95 ó 98 que tienen nuestras gasolinas en las estaciones de servicio. Por ello, hay que transformarla mediante procesos de refino que eleven el índice de octano. Se trata de los procesos de reformado catalítico y de isomerización, que convierten compuestos químicos con bajo índice de octano, como son las parafinas y los naftenos, en otros con mayor índice de octano (isoparafinas y aromáticos). A estas  corrientes obtenidas las llamamos nafta reformada e isomerato, y en una proporción determinada, ya están listas para añadir a la mezcla de gasolina.

Otro componente es el alquilato. Se obtiene mediante  un proceso que llamamos alquilación y consiste en unir dos moléculas pequeñas como el butano para obtener una más grande, el iso-octano, que es un componente con buen índice de octano para formar parte de la gasolina.

Para completar la formulación, como se aprecia en el esquema, todavía queda añadir otros muchos componentes, y como no, los biocombustibles, pero eso lo dejaremos para el siguiente post.

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