La retirada de la plataforma Yme en un único izado, un hito en la ingeniería mundial

Casi 30 años después del descubrimiento del yacimiento Yme, en la cuenca de Egersund, en el Mar del Norte, Repsol cumplía con el compromiso adquirido con las autoridades noruegas: la retirada y el traslado a tierra de la plataforma que hasta entonces flotaba a 100 kilómetros de la costa. La operación recuperó en una sola elevación una mole flotante de 13.500 toneladas y 88 metros de altura sobre el agua.

Era algo que sólo se había planteado en la mente del equipo humano que desempeñó la hazaña. Había que devolver a tierra para su desguace la unidad móvil de producción offshore Yme, una estructura con el tamaño aproximado de un campo de fútbol, una altura cercana a la del Big Ben y mecida por la oscilación constante del Mar del Norte. Para lograrlo, se decidió acometer una operación inédita en ingeniería de yacimientos: un único izado.

Durante el otoño de 2016, en un lapso de solo 72 horas, un equipo de 20 personas culminó con éxito este proyecto. Según Napoleón Villalba, Manager de Proyectos de Decomisionado en Noruega, “es una de las operaciones que probablemente mejor representa los valores de la compañía”.

El izado en un solo movimiento

El desmontaje debía iniciarse con el corte simultáneo de los pilares. La operación se realizaba por control remoto y desde el interior de las «patas» de la plataforma. Para lograrlo, haría falta la colaboración de un buque: el catamarán Pioneering Spirit Life, con dos cascos paralelos de 384 metros de eslora y 124 metros de manga exterior. El doble casco de esta nave gigante “abrazó” la plataforma Yme y su tecnología permitió estabilizarla y elevarla.

En solo 60 segundos, la estructura se elevó lo suficiente como para poder ser definitivamente alejada de su emplazamiento. Ya en brazos del Pioneering Spirit Life, la vieja unidad de producción podía ser trasladada a tierra, a las instalaciones de reciclaje de la cercana localidad de Lutelandet, donde sería desguazada.

Para controlar la multitud de parámetros que deben estar bajo supervisión constante Repsol utilizó el sistema OCS —Overall Control System—, el mismo que utiliza la NASA para algunas de sus operaciones en Marte.

Un mapa de aprobaciones muy complejo

Todo el entramado de decisiones y acciones debía, además, estar sujeto a los máximos controles de seguridad. Villalba recuerda que en estas operaciones “el riesgo está en los detalles” y añade: “cuando ves el mapa de aprobaciones que requería el proyecto, es tan complicado que yo lo comparo con una tela de araña”.

Tal como recuerda Villalba, “todo el mundo estaba pendiente del resultado de este proyecto, no solo en Noruega, sino en toda la industria”. Y su compañero Terje Birkenes, Manager del Proyecto YME en Noruega, reafirma la idea de complejidad que mantenía en vilo a toda la compañía y al resto del sector: “He usado muchas veces el término «alunizaje» para explicar la dificultad de la operación. Hemos trabajado con un concepto totalmente pionero basado en una innovación constante y hemos conseguido metas nunca vistas antes que suponen un paso adelante para la industria y que sitúan a Repsol en un nivel totalmente distinto a nivel internacional”.