Plantas piloto e I+D: en busca de nuevos retos

(3º parte de la historia en investigación de la compañía)

Con la construcción del Complejo Industrial de Puertollano en 1965 se abre una nueva etapa para el Centro de Investigación de Repsol. Entran en escena nuevos productos, del protagonismo de las pizarras se pasa a los combustibles para turbinas de aviones de reacción, los lubricantes o los asfaltos.

Durante los primeros años la búsqueda de personal investigador cada vez más cualificado y la formación continua del ya enrolado a bordo se convierte en una premisa. Además, se inauguran las plantas piloto, que nos facilitan la posibilidad de experimentar y realizar ensayos, para lograr nuevos productos. Así, se instala un nuevo laboratorio dedicado a los carburantes y combustibles líquidos, y para el análisis y ensayo de productos petrolíferos. Se amplía el laboratorio de Química Orgánica y los equipos de cromatografía en fase vapor para la identificación de los componentes de fracciones ligeras de petróleo.

Equipado y con un personal especializado dispuesto a echar el resto, el centro acomete dos grandes proyectos: la estación de motores y máquinas de ensayo, y el conjunto de plantas piloto –construidas según proyectos del recién creado departamento de Ingeniería de Procesos– que suponen disponer de una auténtica refinería a escala piloto, una herramienta clave.

Especialización y diversificación: de las pizarras a los lubricantes

Uno de los mayores avances logrados es el desarrollo de un procedimiento original para la evaluación de crudos, cuyas bases siguen empleándose hoy. Sin embargo, los lubricantes, los querosenos para reactores de aviación, los productos de asfalto e incluso los disolventes ocupan gran parte de la actividad del Centro de Investigación.

La Estación de Ensayos del Centro de Investigación entra en servicio en 1966. Allí se realizan pruebas y ensayos específicos en todo tipo de aceites: para engranajes y turbinas, hidráulicos, para transformadores, grasas lubricantes…La fabricación de lubricantes se convierte en una de las especialidades de la empresa.  El Centro vuelca gran parte de sus esfuerzos en la elaboración de aceites multigrado y aceites con elevado índice de viscosidad. Estos últimos se desarrollan en colaboración con el Instituto Francés del Petróleo y son patentados conjuntamente, tras las pruebas de demostración en Puertollano.

Primeros pasos hacia la eficiencia energética

Repsol lleva años trabajando en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, para conseguir que nuestros productos sean más eficientes. Al interrumpir las operaciones de las instalaciones de pizarra se comienza a profundizar en la elaboración de gasoil a partir de petróleo y se comercializa como un producto más sostenible, para la Empresa Municipal de Transportes de Madrid (EMT).

Los programas siempre han estado orientados al desarrollo y el estudio, a eso que hoy denominamos I+D, requiriendo además –dada la complejidad de los procesos que se analizan– una coordinación entre distintos laboratorios. Con este objetivo se crea un departamento de Ingeniería y Procesos, que impulsa mucho los avances del centro. Con un personal a la vanguardia y ampliaciones constantes del equipo, la compañía acomete multitud de retos, y se diversifica y especializa al mismo tiempo.