Una nueva cultura de la diversidad

La gestión de la diversidad funcional conlleva importantes beneficios para cualquier compañía. La clave, acercarse a este concepto desde lo que se puede hacer.

diversidad
“Es en su vinculación con la estrategia de negocio donde está el éxito del proyecto”.
Pilar Rojas, subdirectora de Cultura de Repsol, no tiene ninguna duda de que la diversidad es un valor añadido para cualquier compañía, con un impacto directo sobre la cuenta de resultados. Pero debe superarse la visión paternalista de tiempos pasados y gestionarse desde la equidad. Así lo expresó en la jornada profesional organizada por Intrama ‘Diversidad Generacional y Diversidad en la Discapacidad’, en la que compañías y entidades debatieron, entre otros asuntos, sobre la importancia de la innovación en la gestión de talento con capacidades diferentes.

Virginia Carcedo, directora general de Inserta Empleo, la entidad experta en formación y empleo de Fundación Once, coincidió con ella, y destacó cómo en los últimos años el concepto de identidad ha ido ganando fuerza. “Cada persona es distinta. Por ello, lo importante es centrarse en lo que puede hacer en lugar de en lo que no”, explicó.

España, referente internacional

Llegar a este punto no ha sido fácil. “La aprobación de la LGD supuso un importante empujón para que el tejido empresarial asumiese este compromiso”, recordó Juan Manuel Cruz, director de RRLL, PRL y Sostenibilidad de Acciona. Desde entonces, constatar cómo la riqueza está en la diferencia ha ayudado a que la diversidad –en su sentido más amplio: generacional, de perfiles, culturas, género… pero con especial foco en las capacidades diferentes– se enraíce en la cultura corporativa. Para ello, la sensibilización al líder y a los equipos es fundamental, así como el análisis de las funciones que cada puesto requiere. “Debemos adaptar los procesos, pero sin bajar el nivel de exigencia. La gestión por objetivos debe ser transversal”, añadió Pilar. De este modo, se alcanza un modelo capaz de integrar ideas y perspectivas distintas e innovadoras, “un modelo de negocio que sea reflejo de la sociedad”, prosiguió.

Esta responsabilidad debe ser profunda y continuada. Una actitud presente en España, lo que ha contribuido a que el país se posicione como un referente internacional en materia de empleo para los profesionales con capacidades diferentes. “En torno a 8.000 personas al año encuentran trabajo a través de la Fundación Inserta”, afirmó Virginia.

A pesar de estos logros, todavía hay retos por superar. Por ejemplo, extender este compromiso a empresas que, por su tamaño, no se ven legalmente obligadas. O, como apuntó Mari Satur Torre, directora de la Unidad de Innovación de la Fundación Vodafone, “capacitar a todas las personas en las nuevas habilidades laborales, especialmente en aquellas vinculadas con las nuevas tecnologías; la digitalización debe ser una oportunidad para todos, no una barrera”. Pilar compartió este punto, y concluyó que “hoy las compañías debemos adelantarnos para saber impulsar el verdadero talento allá donde esté”.