¡Hola a todos!
Cuando algunos de vosotros leáis estas líneas seguramente yo estaré ya en el avión, de vuelta. Pero esta vez por fin es un regreso feliz. Ha sido un año lleno de sinsabores, de lesiones y recuperaciones. Y, sobre todo, un año sin ganar. Así que podéis entender lo contentos que estamos.
Me alegro especialmente por mi equipo. Ellos han estado trabajando al cien por cien incluso cuando era yo el que no estaba al cien por cien. Y eso es muy de agradecer. Ellos más que nadie se lo merecían. También quiero daros las gracias a vosotros, que estáis ahí en las buenas, como hoy, pero también lo habéis estado en las malas.
También es cierto que una victoria no compensa todo un año de sinsabores. Pero tenemos que pensar que sí es un buen comienzo, y ahora tenemos que enfocar lo que viene carrera a carrera. Los tres pilotos de delante lideran el Mundial y están algo lejos, así que tenemos que pensar GP a GP, simplemente.
Sobre la carrera os puedo contar que al principio, aunque sí hice una buena salida, no estaba del todo confiado. Estaba preocupado porque costó calentar el neumático trasero. Pero después pude ir tirando más y la verdad es que la carrera se me hizo corta. Para cuando me dí cuenta ya que me marcaban -5: sólo cinco vueltas para el final.
Sobre la última vuelta, sé que muchos os preguntáis qué pasó. Y lo que pasó es que en el penúltimo paso por meta me indicaron que Rossi venía a 1,7 segundos, así que pensé que podía dosificar, incluso perdiendo un segundo tenía casi otro segundo de colchón.
Pero calculé mal y llegando a la última curva escuché el motor de Rossi justo detrás. La verdad es que me puse algo tenso, no me lo esperaba. Lo importante es que mantuvimos la posición y nos llevamos la victoria, pese al susto.
Ahora, a pensar en el GP de Alemania.
¡Un abrazo para todos!
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