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Licuar gas para garantizar su transporte y suministro a largas distancias
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El Gas Natural Licuado se enfría a -160ºC y reduce su volumen 600 veces.Hace unos días escribía sobre la importancia del shale gas en el futuro energético mundial. Es cierto que es decisiva la cada vez mayor capacidad tecnológica para encontrar nuevos yacimientos de gas, pero también lo es la capacidad de convertirlo en líquido. Según el sector gasista, ha habido un crecimiento brutal en la capacidad de licuefacción del gas a nivel mundial. China e India están siendo los impulsores del gas natural licuado (GNL), y su demanda aumenta en Europa occidental. También en España, donde en sus puertos descargaron 435 buques de GNL, y donde este gas supone tres cuartas partes de nuestro suministro.

El gas se extrae de los pozos, cómo no, en estado gaseoso. Pero transportarlo así entre diferentes mercados es un poco engorroso, sobre todo porque no existen redes de gasoductos que conecten todos los países consumidores mundiales. Y también porque el gas, como tal, ocupa mucho espacio para llevarlo en barcos y porque, en distancias largas, un buque es más económico.

Por eso se licúa. Se le hace pasar desde su estado gaseoso al líquido, gracias a que se enfría a 162 grados bajo cero, reduciendo además así su tamaño 600 veces. Después se mete en un barco metanero para ser transportado de forma segura no sólo para los operarios del barco, sino para el medioambiente.

Mucho ha llovido desde que se implantara la primera planta de licuefacción en Cleveland (Ohio, Estados Unidos) en 1941 y desde el primer transporte de GNL en un metanero. Ahora la industria tiene un tamaño casi inabarcable y las tecnologías han cambiado por completo la industria. En Repsol, según confirma Silvia Pérez (investigadora de Repsol), la presencia en plantas de licuefacción se remonta a 1999, cuando entró en funcionamiento el primer tren de Atlantic LNG (Trinidad y Tobago), que cuenta en la actualidad con 4 trenes de licuefacción, todos ellos con participación de Repsol. La posición de la empresa en el sector de la licuación de gas se vio reforzada con la entrada en operación durante el 2010 de la planta de licuefacción de Peru LNG.

Uno de los cambios tecnológicos es el que se refiere a las plantas de licuefacción, que ahora pueden ser pequeñas fábricas sobre un barco. Es como descargar una canción de Internet desde un ordenador de sobremesa o desde un teléfono móvil. Y muchas compañías energéticas, entre ellas Repsol, están poniendo muchos esfuerzos en ello.

La compañía está investigando la tecnología Floating LNG (FLNG) para licuar gas en plataformas flotantes offshore. Esta es una solución que cada vez se expande más para explotaciones gasistas pequeñas y medianas. Silvia Pérez nos cuenta que los retos tecnológicos que presenta el FLNG son muy grandes y Repsol lleva trabajando para disminuir la incertidumbre de este concepto desde hace 6 años. En este sentido, en el 2010 se dio un paso muy importante: durante el pasado año se realizaron estudios para instalar una planta flotante de licuación en los campos de la cuenca de Santos (Brasil), y ahora Repsol cuenta con un conocimiento y tecnología de primer nivel mundial.

Después está la tecnología para regasificar, pero de eso ya hablaremos en próximos posts.

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