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De gas a líquido a golpe de frío
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Ya hemos hablado en algunas ocasiones en este blog sobre el gas natural licuado. Hemos contado que se extrae y se licúa para poder transportarlo de manera más cómoda en buques metaneros entre el punto de producción y el de consumo. Pero nunca nos hemos detenido en saber qué tecnologías se emplean para ello.

En la licuación del gas natural, todo se basa en en una premisa insustituible: temperaturas criogénicas. Esto significa que durante el proceso se deben alcanzar 160 grados bajo cero, que es la temperatura con la que se produce la licuefacción. Entre medias, más de mil patentes en todo el mundo acerca de este proceso de enfriamiento. Es imposible repasarlas todas, así que nos detendremos en unas pocas.

Según las crónicas, la licuación del gas es un milagro cuyas instrucciones fueron puestas al descubierto por Michael Faraday en 1823. Después, el alemán Carl von Linde –inventor del frigorífico– perfeccionó el asunto estudiando la técnica de las bajas temperaturas para licuar aire y la separación del nitrógeno, oxígeno y gases nobles. Así que estaríamos hablando de otro invento del pasado para ser aplicado en el siglo XXI.

En realidad, el proceso de refrigeración es parecido al que emplea una nevera o el aire acondicionado del coche. Después de eliminar contaminantes como CO2, sulfuros de hidrógeno o mercurio en unidades específicas, el gas se enfría hasta su condensación utilizando gases refrigerantes que normalmente siguen un proceso de compresión, condensación y expansión.

Primero se comprimen una serie de gases refrigerantes. Tras su condensación, el resultado son líquidos fríos que se van evaporando a medida que “roban” el calor al gas mientras le van enfriando. De este modo, el gas natural va reduciendo su temperatura y condensándose. Finalmente, pasa por un proceso de expansión para poder almacenarlo licuado a presión atmosférica. Al final se convierte en líquido, reduciendo su volumen unas 600 veces ya a una temperatura criogénica. .

Las tecnologías elegidas para licuar gas natural dependen del tamaño de la planta en la que se realice y están en constante evolución, según nos indica Cristina Tubilleja, investigadora del Centro de Tecnología Repsol, por lo que no es posible hablar solo de una técnica para conseguirlo. Por ejemplo, uno de los procesos utilizados es el de enfriamiento en cascada de tres ciclos. Aquí, en la reducción de temperatura están implicados diferentes gases de manera alternativa (metano, etileno, etano y/o propano).

Cada año se patentan en el mundo múltiples métodos alternativos para licuar el gas, aunque todos ellos tienen todavía algunos inconvenientes que hacen que las técnicas actuales sigan estando vigentes.

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