
El 20 de marzo se disputó en Qatar la primera prueba de la edición 2011 del Mundial de motociclismo. Y el pasado domingo 3 de abril el “circo de las motos” llegó a Jerez. Dos carreras que se disputaron sin problemas porque la trastienda funcionó a la perfección. Y es que, para que todo tenga sentido y la competición no se pare, la gasolina debe estar en su sitio a tiempo. El Centro de Tecnología Repsol desarrolla el combustible, lo almacena y envía la cantidad necesaria a los circuitos para que el equipo Repsol Honda de MotoGP pueda estar en las mejores condiciones para competir.
Repsol lleva colaborando con el equipo Honda desde hace más de diez años. Son los investigadores del Centro de Tecnología Repsol quienes formulan cada año el mejor combustible con objeto de que los motores que desarrolla la marca japonesa para el equipo Repsol Honda de MotoGP rindan con plenas facultades. Este trabajo conjunto se traduce en que los japoneses realizan pruebas en motores con la gasolina de Repsol y mejoran la mecánica a lo largo de la temporada, mientras que en Repsol se va desarrollando el producto. Cada año, en el Centro de Tecnología Repsol se fabrican más de 40.000 litros de combustible. De ellos, un 25% (unos 10.000 litros) se destina a las carreras –una moto gasta unos 150 litros cada fin de semana contando todos los entrenamientos y la propia carrera–. El 75% restante se envía a Japón, donde Honda hace sus ensayos para el desarrollo del motor.
¿Y qué pide Honda para sus motores? Santiago Maroto, experto del Centro de Tecnología en combustibles de competición me explica que exigen más potencia, una mayor velocidad punta y un consumo menor. En otras palabras, los japoneses quieren que se extraiga más potencia y rendimiento al motor. “El combustible debe facilitar la conducción del piloto, para que la entrega de potencia sea de manera continua, y mantengamos las máximas prestaciones en todas las zonas del circuito, incluyendo los pasos por curva”, dice Maroto. El consumo es clave, ya que cuanto menos gaste la moto, "más se pueden apretar los settings de la máquina", me reconoce el experto.
Todo esto significa que la gasolina debe ayudar a extraer toda la potencia del motor bajo cualquier condición de aceleración. Y Repsol tiene capacidad para lograr cada año ese objetivo con creces. El problema es que, la reglamentación del Mundial, la que se refiere a las especificaciones del combustible, cada día está más restringida. “O se cambian las reglas o es muy complicado que nos podamos superar a nosotros mismos”, se queja Maroto. Porque capacidad de superación hay, y mucha.
Tras el desarrollo de la gasolina, cuyas mejoras se trasladan periódicamente a los combustibles de calle, uno de los problemas con los que se encuentra el Centro de Tecnología es el transporte del combustible a las pistas. Una vez fabricada y homologada, la gasolina de competición se guarda en bidones sellados de cincuenta litros cada uno, que se almacenan en las instalaciones del centro tecnológico de Móstoles. Se utilizan recipientes de este tamaño porque, una vez en boxes, son mucho más fáciles de mover.
Cada fin de semana es necesario enviar la cantidad necesaria de combustible al circuito, ya sea en camiones especiales y homologados para transportar productos químicos si la carrera es en Europa, o en avión, si el circuito está en Asia, Japón o América. Normalmente, si el traslado es en Europa el cargamento se envía con una semana de antelación. Si es en otro continente, hay que planificar todo con un mes de anticipación. Por cuestiones de seguridad, los miles de litros que se mandan a Honda en Japón se “facturan” en barco.