La pila de hidrógeno va entrando poco a poco en nuestras vidas. Lo último es un cortacésped movido por una pila de combustible. Dicen que tiene muchas ventajas, entre ellas una autonomía de tres a cuatro horas y contaminación cero. Pero los coches tardarán más, por precio, coste del combustible y falta de estaciones de servicio de hidrógeno.
Sin embargo, la tecnología está madura y hay lugares en el mundo, como California, que son referentes. Allí hay una extensa red de “hidrogeneras” que hacen que el coche de hidrógeno, si no mayoritario, si sea una opción habitual. Y cada vez se abren más estaciones de servicio porque entienden que es y será un negocio rentable.
Pero uno de los frenos en el resto del mundo es el precio del hidrógeno. Por eso numerosos centros de investigación en el mundo están buscando las claves para conseguir un hidrógeno barato. Porque, como dicen algunos defensores de la tecnología, un combustible a bajo precio haría aumentar la producción de coches con pila de hidrógeno y los conductores lo considerarían como una alternativa viable, tanto económica como medioambientalmente.
También se están buscando tecnologías para motores. Incluso en España, donde la Consejería de Universidades, Empresa e Investigación, a través de la Agencia de Gestión de Energía de la Región de Murcia (Argem),ha apostado por un proyecto innovador de inyección de hidrógeno y de gas metano en motores diésel de vehículos pesados. El objetivo es ahorrar entre el 8% y el 25.
Incluso se están abriendo rutas de hidrógeno para viajar por Europa de manera limpia. Hace pocas semanas, Zero Emissions Resource Organisation organizó un viaje de prueba entre Oslo y Montecarlo con un Hyundai Ix35 FCEV, un recorrido a través de países que ya cuentan con “hidrogeneras”. Estas iniciativas acercan cada vez más la realidad del hidrógeno a nuestro modo de transporte.
¿Crees que el hidrógeno sería una buena alternativa a los coches eléctricos?