Una de las primeras cosas que llaman la atención en el invernadero del Centro de Tecnología Repsol es el sistema que se emplea para cultivar especies vegetales energéticas, con las que investiga en el campo de producción de biocombustibles. El sistema no utiliza tierra y se basa en un riego eficaz que usa agua y nutrientes.¿Cómo puede funcionar esto?
El secreto está en la hidroponía y en el ahorro de agua y fertilizantes. Este método sustituye el suelo agrícola por perlita, un material inerte compuesto en su mayoría por óxido de sílice y aluminio que permite retener una gran cantidad de agua y oxigenar la zona de las raíces.
La perlita se riega con agua en la que se disuelve una solución mineral que aporta todos los nutrientes esenciales a las plantas. Así pueden desarrollarse en óptimas condiciones, ya que el líquido circula en un circuito cerrado que evita pérdidas o derroches.
Todo esto aumenta la producción entre un 15% y un 20% porque las plantas se encuentran en un estado nutricional ideal, ya que los nutrientes que necesitan se les suministra de forma controlada y optimizada. Por eso no es raro que, dos semanas después de la plantación de las semillas, el invernadero parezca una selva amazónica del tamaño que adquieren las plantas.
Pero no solo es responsabilidad de la hidroponía que las plantas crezcan de manera rápida. También deben adecuarse elementos externos, como temperatura, humedad y cantidad de sol. Si eso no se cuidara las plantas dirían basta y se vería afectado su crecimiento.
Es por eso que el invernadero del Centro de Tecnología Repsol cuenta con todos los avances necesarios para mantener todo en orden. Desde el sistema automatizado que controla la inyección de nutrientes al sistema de fertirrigación o el nivel de humedad, hasta los plásticos inteligentes que dejan pasar determinadas longitudes de onda del espectro.